¿Y esto a cuenta de que viene? Pues porque hoy ha sido un día de muchas sensaciones en el mar donde dichos procesos han jugado un papel fundamental.
Dos semanas después de la Pals Walk on Water tan lamentablemente tocada por una aburridísima tramuntana sin olas y tras una semana de condiciones perfectas que no he podido no oler hoy se presentaba un buen Garbí (SO) para windsurfear tranquilamente.
Con 4.5, 78l y 2 trozos de pizza fría en la barriga, aunque sin muchas aspiraciones más allá de bordos tranquilos (por la falta de olas), entramos al agua en un día 100% primaveral. 24 horas antes la televisión catalana anunciaba que a pocos kilómetros de Pals, en S’Agaró, se habían visto varios cetáceos…
Tras varios bordos tranquilos me propongo iniciar mis infructuosos intentos de forward loop, speedloop o algo que se parezca a una rotación hacia delante. Todos y cada uno de los intentos precedido por el marcador somático y el miedo asociado con su fatal consecuencia: Soltar el material, catapultas letales, pie dentro/pie fuera del footstrap, etc… Pero finalmente, quizás tocado por el sol y medio atontado o quizás motivado por la confianza he visto como encadenaba a la perfección toda la secuencia de movimientos con una verticalidad exquisita sintiendo en cada momento una ausencia total de emoción/miedo=control total!
A una distancia de la playa considerable, más o menos donde si el viento se para la lías de una manera tremenda, he visto a unos 20 metros dos “peces” grandes saltando custodiados por varias gaviotas. Obviamente lo primero que he pensado es que eran ballenas. Con cierta seguridad he decidido pasar a toda velocidad por su lado, verlas, trasluchar y volver a la playa. Entonces todo lo que minutos antes había sido una secuencia de movimientos perfecta se ha convertido en desastre: El viento ha parado, he fallado la trasluchada, he visto que no eran ballenas sino delfines y que no eran dos sino 325676363451234!!!!!
De vuelta a tierra he mandado a Josep al fondo a buscar delfines que obviamente no ha visto, como tampoco ha visto nadie mi forward…de modo que la experiencia de hoy me convierte en un gran afortunado para mí y para aquellos que me crean y en un esquizofrénico paranoide para los que no quieran creer.
Ahora, varias horas después, solo puedo maldecir el dichoso proceso de los marcadores somáticos que me ha permitido hacer un absurdo forward pero privado de disfrutar al 100% de una experiencia que muy probablemente jamás volveré a tener. Puedo afirmar eso sí, que ninguna de las mejores olas o tramuntanas de este invierno me han aportado sensaciones como lo que he vivido hoy…y que sin duda sigo necesitando una cámara acuática pegada a mi ser!
Saül.














